El cofundador de Microsoft, Bill Gates, expresó su preocupación por los desafíos que enfrenta la humanidad en las próximas décadas. En entrevistas recientes con Patrick Collison y PBS, el magnate señaló que, mientras en su juventud el mayor temor global era la guerra nuclear, en la actualidad identifica cuatro amenazas principales: el cambio climático, el bioterrorismo y las pandemias, el avance descontrolado de la inteligencia artificial y la polarización social.
Gates recordó que creció en plena Guerra Fría, cuando el miedo a un conflicto nuclear marcaba la agenda internacional. Sin embargo, sostiene que el panorama ha cambiado drásticamente y que la nueva generación enfrenta desafíos mucho más complejos.
Según su análisis, estos problemas no solo representan una amenaza inmediata, sino que también podrían dificultar la toma de decisiones globales si no se abordan a tiempo.
Entre las principales preocupaciones de Gates, el cambio climático encabeza la lista, debido al aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos. También alertó sobre el bioterrorismo y las pandemias, advirtiendo que la humanidad aún no está completamente preparada para responder a una crisis sanitaria de gran magnitud.
En cuanto a la inteligencia artificial, reconoció su potencial para resolver la escasez de profesionales en sectores clave, pero insistió en la necesidad de regulaciones que eviten riesgos. Finalmente, la polarización social es otro de los grandes desafíos, ya que la desinformación y las divisiones políticas pueden dificultar la búsqueda de soluciones efectivas.
A pesar de sus advertencias, Gates considera que la IA bien aplicada podría convertirse en una herramienta clave para enfrentar algunos de estos problemas. En su opinión, este fenómeno tiene el potencial de democratizar el acceso al conocimiento en sectores como la educación y la salud, permitiendo que más personas se beneficien de la tecnología sin depender de recursos limitados.
Además de estas preocupaciones a futuro, Gates criticó la reciente decisión de Estados Unidos de suspender fondos de USAID, lo que, según él, podría poner en riesgo millones de vidas en países en desarrollo.