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Las proyecciones de Orlando Ferreres para 2025: baja inflación y crecimiento
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Las proyecciones de Orlando Ferreres para 2025: baja inflación y crecimiento

Por Orlando Ferreres (*)

Después de conocerse que la inflación minorista de diciembre de 2024 fue del 2,7 %, se confirmó que el año terminó con un aumento acumulado del 117,8%. Esto nos permite, utilizando nuestro modelo de proyección econométrica de 3.050 variables endógenas y exógenas, calcular que el índice de precios al consumidor para 2025 marcará un 26% de incremento. Por otro lado, los precios mayoristas crecieron en diciembre de 2024 solo un 0,8%; comparado con el 54% de diciembre de 2023, se puede ver a las claras la reducción de la inflación. Esto no da lugar a dudas.

La reducción de la inflación de 2025 es consecuencia de haber bajado el ajuste mensual del tipo de cambio, pasando del 2% al 1% a partir de febrero, sin haber cambiado la tasa de interés de referencia del Banco Central, pero manteniendo las restricciones anteriores de superávit primario y financiero del Tesoro, y defendiendo un balance equilibrado de las cuentas del Central
El cepo, que incluye varias regulaciones de los pagos al exterior de deudas -ya sean financieras o de importaciones- y una brecha cambiaria de 0%, se eliminaría después de las elecciones, pues el objetivo del Gobierno actual es la lucha contra la inflación como argumento prioritario.

Esto no significa que, según como se lo mire, no haya atraso cambiario o que tal vez lo haya si consideramos la paridad teórica de equilibrio que mantiene estable el balance en cuenta corriente con el exterior. Esto está calculado para varios años de equilibrio del sector externo y reservas, e indica un valor de 1.619 pesos por dólar para el mes de enero de 2025 (hasta que se publicó el índice de inflación del 2,7%, daba 1.607 pesos por dólar, pues nuestra inflación de diciembre de 2024 estaba prevista en 2,3%). Este es el cálculo multilateral, es decir que incluye a Brasil, China, Europa, Chile y otros países como EEUU.

Ahora bien, si hiciéramos un cálculo solo para el dólar estadounidense, tomando la inflación minorista de ambos países y el tipo de cambio con relación al peso, debidamente empalmados los niveles del tipo de cambio, esto nos da el tipo de cambio real bilateral con EEUU, que tiene tres zonas: la primera sería para una época de entrada de capitales (parte del siglo XIX hasta 1930), que nos arroja un valor de 650 pesos por dólar a valor actual; otra época de salida de capitales que va desde el fin primera etapa hasta el presente, que da 1.350 pesos por dólar; y la tercera visión es tomar un valor promedio desde 1865, que nos da 1.050 pesos por dólar. Para el ministro Caputo, este último cálculo estaría bien, pues lo que tenemos es una zona intermedia, con Vaca Muerta, Minería y el Campo exportando muy bien, aun con ciertas dificultades. Por lo tanto, el tipo de cambio estaría bien, según este cálculo, y no sería necesaria una devaluación.

Pero ocurre que a muchos sectores de la producción agropecuaria (que tienen que pagar el alquiler del campo; los fertilizantes; los herbicidas; las semillas; que se encuentran con una baja de los precios internacionales del 30%; con derechos de exportación, que para la soja son del 33%; y además con un dólar barato) esta situación los está llevando a cierto retraso en los pagos de las obligaciones y reclaman un claro apoyo al sector, aunque solo sea la baja de las retenciones. En tanto, hay otros sectores que están en desequilibrio, como la construcción, ciertos servicios y algunas industrias. La situación se presenta con esperanza, pero con expectativas de que algo hay que hacer para evitar el problema de algunas empresas.

Para 2025, nuestro modelo vislumbra un crecimiento económico (PBI) del 4,5% al 5%, en parte porque la caída de 2024 fue menor a la esperada, unido a un menor Riesgo País y a la suba de las acciones en el mercado de valores. Además, también se están recuperando los salarios reales y las jubilaciones reales, dado que estas se ajustan por la inflación que está disminuyendo, o sea que las jubilaciones reales serán corregidas por la inflación futura, que será menor que la actual. En efecto, el salario real ha aumentado algo en los últimos meses de 2024, lo mismo que las jubilaciones en términos reales.

Por lo tanto, tendremos un 2025 en el cual caerá la inflación y aumentará el PBI, es decir, será un año de crecimiento con baja inflación. Por todo esto, las perspectivas de La Libertad Avanza (LLA) para las elecciones son buenas.
Y después seguirá la recuperación para todos los sectores. Muy pronto se podrá ver, una vez que lleguen los créditos y el préstamo del FMI y de los bancos privados y fondos de inversión. Argentina 2025, un país interesante.

UNA BREVE BIOGRAFÍA

Orlando Joaquín Ferreres se graduó en 1969 como licenciado en Economía Política en la Universidad de Buenos Aires y cursó el Advanced Management Program de Harvard Business School, en 1987. Además, se doctoró en Economía (Candidato), en la UCA.

Trabajó en Gillette de Argentina S.A, Grafa S.A y en el grupo Bunge y Born, donde fue director económico financiero de Argentina, y fue CEO de Química S.A.

En 1989, el entonces presidente Carlos Menem trazó una alianza con Bunge y le encargó el Ministerio de Finanzas (a cargo de Miguel Ángel Roig) para llevar adelante un plan de emergencia. Con un rol protagónico de Ferreres, la cartera sacó dos leyes clave: la Reforma del Estado y la Ley de Emergencia Económica, que fueron continuadas por otros ministros como Erman González, Domingo Cavallo y Roque Fernández. El programa a siete años constaba de 150 medidas implementadas ese año inaugural para la gestión.

Orlando Ferreres

Al finalizar el Gobierno, Ferreres pasó a ejercer como consultor de economía y finanzas, y en 1991 fundó Orlando J. Ferreres & Asociados S.A., compañía de asesoramiento económico e investment banking (Fusiones y Adquisiciones). Hoy, presta asesoramiento macroeconómico a empresas cuyas ventas, en total, alcanzan el 28% del PBI del país.

En el ámbito académico, fue profesor de Microeconomía y Economía II de la UBA; dictó seminarios de macroeconomía aplicada en la IAE; es presidente de la Fundación Norte y Sur; fue miembro del Grupo Promotor de la Universidad Austral; es fundador y miembro del Consejo de Administración del CEMA; es socio en la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE); es miembro de número de la Academia del Plata; fue presidente de Prosalud, ONG destinada a prestar servicios médicos a personas sin recursos económicos; e integra el grupo promotor del Colegio del Buen Consejo de integración social villa-clase media en Barracas. Por otra parte, es director independiente de AA2000.

Además, publicó varios libros, entre los que se destacan “Dos Siglos de Economía Argentina – Edición Independencia” (3º Edición, 2020) y “Recrear el humanismo cristiano” (en colaboración, Año 2005).

Finalmente, en el plano personal, tiene 3 hijos y 7 nietos, de los cuales 5 viven en USA, y es un reconocido hincha de Racing Club de Avellaneda.

(*) Fundador y presidente de OJF

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