El Gobierno de Donald Trump quedó envuelto en un escándalo por la inclusión de un periodista en un grupo privado en el que altos funcionarios difundieron planes de guerra de una operación en Yemen.
Jeffrey Goldberg, redactor jefe de la revista The Atlantic, reveló que el 11 de marzo recibió una notificación para ser agregado en un grupo del servicio de mensajería Signal, la cual fue enviada por un usuario con el nombre del asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Michael Waltz.
El grupo estaba integrado además por el vicepresidente de los Estados Unidos, J.D Vance; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; y el secretario de Estado, Marco Rubio; entre otras personas.
Según informó el periodista, los mensajes contenían «detalles operativos sobre los próximos ataques contra los rebeldes hutíes respaldados por Irán en Yemen, incluida información sobre objetivos, armamento que utilizaría Estados Unidos y la secuencia de los ataques».
El Consejo de Seguridad Nacional advirtió que las capturas de mensajes que se difundieron serían verídicas. Además, indicó que se abrió una investigación para conocer cómo el periodista fue agregado a dicho grupo privado.
Este lunes, Trump fue consultado sobre esta filtración y manifestó que «no se nada al respecto». Sin embargo, le dio su apoyo al asesor de Seguridad Nacional: «Waltz ha aprendido la lección, es un buen hombre«.
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, hizo un posteo en su cuenta de X en la que apuntó que Goldberg «es conocido por su sensacionalismo».
Al respecto de lo ocurrido, desmintió que se hayan compartido planes de guerra, como tampoco se envió «material clasificado».
«La Oficina del Asesor Jurídico de la Casa Blanca ha proporcionado orientación sobre diversas plataformas para que los altos funcionarios del presidente Trump se comuniquen de la forma más segura y eficiente posible», agregó.