Israel comenzará este martes su retirada del Líbano, aunque mantendrá tropas en cinco puntos estratégicos del sur del país, según informaron fuentes oficiales. La medida se da en el contexto de un frágil alto el fuego con Hezbollah, con el objetivo de estabilizar la volátil frontera.
La decisión se anunció poco después de un ataque aéreo en Sidón, donde un bombardeo israelí acabó con la vida de Mohammed Shahine, comandante de Hamas acusado de planear atentados con apoyo iraní.
El portavoz militar Nadav Shoshani explicó que el despliegue parcial de tropas responde a la necesidad de proteger a la población israelí ante posibles amenazas. «Mantendremos presencia temporalmente en cinco puntos clave hasta que las fuerzas libanesas puedan aplicar plenamente los acuerdos de seguridad», declaró en una conferencia de prensa. El acuerdo contempla que el ejército libanés, junto con las fuerzas de paz de la ONU, tome el control del sur del Líbano a medida que se complete la retirada israelí.
El alto el fuego entre Israel y Hezbollah rige desde el 27 de noviembre, tras más de dos meses de intensos combates. Como parte del acuerdo, Hezbollah debía replegarse al norte del río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera, y desmantelar cualquier infraestructura militar en el sur. Sin embargo, la implementación de este pacto ha sido lenta, y un comité integrado por Estados Unidos, Francia, Líbano, Israel y la ONU sigue monitoreando posibles violaciones.
Desde el Líbano, el presidente Joseph Aoun exigió que Israel complete su retirada total antes del martes, recordando que ya había incumplido un plazo anterior en enero. Mientras tanto, el portavoz de las FDI situó la retirada dentro del contexto más amplio del conflicto, que ha superado los 500 días desde el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023, cuando murieron 1.200 israelíes y fueron secuestradas decenas de personas, algunas aún retenidas en Gaza.
A pesar de la retirada parcial, Israel dejó en claro que hará cumplir el alto el fuego con firmeza. El primer ministro Benjamin Netanyahu reafirmó su postura en una conferencia con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, advirtiendo que «Hezbollah debe ser desarmado». Aseguró que preferiría que el ejército libanés se encargue de la tarea, pero advirtió que Israel actuará si es necesario para proteger su seguridad.
En paralelo, la crisis humanitaria sigue empeorando. Ramzi Kaiss, de Human Rights Watch, denunció que la destrucción de viviendas e infraestructura civil por parte de Israel está impidiendo el regreso de los desplazados. Según la Agencia Nacional de Noticias libanesa, una mujer murió en Hula mientras intentaba volver a su hogar. Las FDI confirmaron que la retirada será gradual, permitiendo que el ejército libanés asuma el control y facilitando el retorno de los civiles, aunque la permanencia de tropas israelíes en puntos clave sugiere que el conflicto está lejos de resolverse por completo.