El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, nombró a un nuevo jefe del Shin Bet, el organismo de seguridad interna, pese a que la Justicia lo prohibió mientras analiza la destitución de Ronen Bar.
Este lunes, la Oficina del Primer Ministro informó que “después de realizar entrevistas en profundidad con siete candidatos dignos”, el mandatario decidió nombrar al ex comandante de la Armada de Israel, vicealmirante Eli Sharvit, como próximo director.
Desde el Gobierno resaltaron que Sharvit “sirvió en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) durante 36 años, incluyendo cinco años como comandante de la Armada de Israel”. “En ese puesto, lideró el desarrollo de la fuerza para la defensa marítima de las aguas territoriales y dirigió complejas operaciones contra Hamás, Hezbolá e Irán”, enfatizaron.
En el comunicado, señalaron que Netanyahu “está convencido” de que el vicealmirante “es la persona adecuada para dirigir la ISA de tal manera que continúe su gloriosa tradición”.
La decisión del primer ministro israelí fue tomada apenas diez días después de haber destituido por unanimidad a Ronen Bar, exjefe del Shin Bet, alegando una “falta de confianza” por no haber podido evitar los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Sin embargo, la fiscal general de Israel, Gali Baharav-Miara, hizo lugar a un pedido de partidos opositores y el Movimiento para la Calidad del Gobierno y prohibió a Netanyahu nombrar a un nuevo director para el organismo hasta que el Tribunal Supremo de Justicia no se expida sobre el tema.
“Está prohibido llevar a cabo cualquier acción que dañe el estatus del jefe del Shin Bet, Ronen Bar. Está prohibido nombrar a un nuevo jefe del Shin Bet y no están permitidas las entrevistas para la posición”, había expresado la fiscal en un comunicado.
La crisis entre ambos tuvo su punto más álgido luego de que Bar apuntó contra el Gobierno por fallas en la seguridad en los ataques de Hamás; como también por la investigación del Shin Bet en el escándalo del “Qatargate”, que tiene en la mira a varios funcionarios y asesores cercanos al primer ministro por presuntos pagos de Qatar a su Gobierno.
En esa línea, la fiscal Baharav-Miara también pidió que se hiciera un “examen jurídico” sobre “la capacidad del primer ministro para tratar el asunto a la luz de las preocupaciones sobre un conflicto de intereses derivado de los interrogatorios del Shin Bet a sus personas de confianza”.