La polémica por las deportaciones que el Gobierno estadounidense de Donald Trump realizó al Cecot (Centro de Confinamiento del Terrorismo) en El Salvador continúan. Ahora fue una jueza norteamericana quien aumentó la controversia.
El Tribunal de Apelaciones de EE.UU para el Circuito de Washington D.C escuchó los motivos por los cuales la actual administración se basó en la Ley de Enemigos Extranjeros para llevar a cabo la deportación de 238 venezolanos presuntamente vinculados con la megabanda criminal El Tren de Aragua y 23 de la «mara Salvatrucha».
Tras una audiencia de dos horas, la magistrada Patricia Millett cuestionó la implementación de esa normativa para sacar del país a los migrantes venezolanos sin darles la posibilidad de impugnar las acusaciones.
«Había aviones llenos de gente», señaló y acto seguido, sostuvo: «Los nazis recibieron un mejor trato bajo la Ley de Enemigos Extranjeros que lo que ha ocurrido aquí».
El 15 de marzo, el líder de la Casa Blanca aseguró que los miembros de El Tren de Aragua estaban «llevando a cabo una guerra irregular» contra Estados Unidos y que por eso, era necesario utilizar la Ley de Enemigos Extranjeros.
El juez federal James Boasberg había emitido, y aun continúa vigente, una orden que frenaba por 14 días estas deportaciones y obligaba a todo avión con migrantes que hubiera salido de EEUU a regresar a territorio norteamericano. Trump pidió la destitución del magistrado, pero el titular de la Corte Suprema le puso un freno al mandatario.
La gestión Trump fue un paso más allá y solicitó que se anulara la orden de Boasberg. El abogado del gobierno, Drew Ensign, calificó la decisión del magistrado como una resolución «totalmente sin precedentes» y sostuvo que entorpecía las facultades del presidente en política exterior.
Y dejó en claro que el Gobierno «ciertamente disputa la analogía nazi» que dio la jueza Millett.
Pero la magistrada no se quedó callada y le contestó a el letrado: «Por supuesto que no hay precedentes, porque ningún presidente ha usado esto jamás».
«Podrían haberme recogido el sábado y haberme metido en un avión pensando que soy miembro del Tren de Aragua sin darme la oportunidad de protestar», lanzó.