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Federico González: “La dirigencia le tiene miedo a Milei”
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Federico González: “La dirigencia le tiene miedo a Milei”

El consultor político evalúa la situación del país, el fortalecimiento del Gobierno -aunque “está todo atado con alambre”- y lo que puede pasar en el futuro cercano con las elecciones. Dice que el presidente quedó como un “león poderoso” y Macri como un “gatito mimoso”.

Por Gabriel Michi

El consultor Federico González señala que desde el punto de vista del análisis político, Javier Milei había asumido con “pocos senadores, pocos diputados, ningún intendente; si uno se queda en ese plano del análisis político, bueno, en realidad no se explica” como construyó el poder que hoy cosechó.

“Lo que pasa es que yo tengo una mirada más heterodoxa del análisis, donde incluso la variable psicológica, tanto de los personajes o actores políticos como de la sociedad, la explicación del éxito de Milei tiene que ver en parte con un ‘malentendido’ de la sociedad. ¿Qué quiere decir un malentendido? Bueno, ‘porque estoy enojado con este, entonces al que viene, como es distinto, lo voy a votar y lo voy a apoyar y lo voy a bancar’. En realidad el motivo por el cual ganó inercialmente es el mismo por el cual hoy tiene un acompañamiento ciudadano”, asegura el analista.

Y agrega González: “En segundo lugar, yo creo que él demostró que tiene el pragmatismo que tiene que tener, más allá de su estilo personal, que a veces lo hace ser más impulsivo y atender a sus deseos más que a su conveniencia”.

Aun así el analista cree que Milei “ha demostrado que tiene temple para que, cuando la cosa se pone difícil, poder dar los giros pragmáticos que hay que dar. Entonces, la personalidad de Milei tiene una característica, que es impredecible y en cualquier momento se puede enojar, en cualquier momento te hace la cruz y te expulsa de algo, de algún lugar en donde si te expulsan de ahí (es como haciendo una metáfora con Grecia, si te expulsaban de la ciudad eras nada, eras un paria). Entonces, hay como un temor reverencial a Milei. Y así la sociedad y la clase dirigente compró que Milei tiene el poder. Y el poder, en última instancia, está fundado también en una atribución colectiva. Si muchos creen que Milei tiene el poder, entonces lo tiene”.

En ese punto, el titular de la consultora que lleva su nombre, agrega: “como Milei tiene el poder pero en cualquier momento se enoja y te cruza mal y te dice ensobrado o que sos un imbécil o mandril” eso termina asustando o “disciplinado” a la dirigencia. “La clase dirigente le tiene miedo (a Milei) porque no sabe para dónde te va a salir, si te puede dejar malparado, en offside. Eso hace que él tenga una ventaja competitiva porque le tienen miedo. Eso lo dijo bien Jorge Asís: nadie sabe cómo entrarle a Milei. La única que para mí le encontró la vuelta es Cristina (Fernández de Kirchner). Ella está ahí, peleándola frontalmente”.

Federico González ahonda en ese aspecto y señala que a gran parte de la dirigencia “se los metió a todos en el bolsillo, todos arrugaron. La principal víctima de la astucia de Milei es Mauricio Macri. Milei juega con Macri. Macri se supone que es el ‘gato’. Es como en el tango, ‘cómo juega el gato Maula con el mísero ratón’. Bueno, acá el que juega con el ‘gato’ es el ‘león’. Milei juega con Macri como si Macri fuera un ‘gatito mimoso’. Myriam Bregman le había dicho a Milei que era un ‘gatito mimoso’: pero Milei es un león poderoso y Macri tuvo mucho poder pero quedó como un ‘gatito mimoso’”. Según el especialista en esa compleja relación entre el ex presidente y el actual, “Milei le tomó el tiempo. ‘Te escucho y no te hago caso. No me importa, hago lo que tengo gana’”.

El experimentado consultor político analizó también el rol del denominado “triángulo de hierro”, conformado por los hermanos Milei (Javier y Karina) y Santiago Caputo: “el rol de Caputo y de Karina Milei, que son para mí los que vetan”, es central. “Todo eso confluye a que los planetas se hayan alineado para que Milei hoy esté puesto en el lugar del poder y, además, en el lugar del saber, en la medida en que él controló esta economía que se podía desbarrancar. Es más, supo vender bien lo de que la inflación viajaba al 14.000%, cosa que es muy discutible”. Según González, mucha gente le creyó a Milei que “salvo al país de una catástrofe” y se construyó esa idea de que por eso “sabe. Sabe y puede. El que sabe, puede”.

“Yo creo que sigue siendo más promesa que concreción, porque concretó cosas de la macro y algunas cositas que no son menores, como que el crédito suba y algunas cositas de desregulaciones, ahora que se va a poder pagar en dólares o en pesos. La libertad con mayúsculas es una suma de pequeñas libertades y todo eso va configurando como un valor positivo y la sociedad le encontró un valor”, describió González.

Sin embargo, el analista cree que “está todo atado con alambre. A la primera de cambio. la inflación se va de 2,7% a 3,8% y se terminó todo eso; pues está muy pegado con alfileres y la inflación es el símbolo. La gente se banca hasta que el poder adquisitivo haya bajado porque la inflación bajó. Pero eso no puede durar mucho ya que la gente piensa “la inflación bajó, pero yo compro menos y quiero comprar más. El ‘riesgo país’ bajó, pero yo tengo el riesgo de que no llegue a fin de mes’. Así que todo eso es una fortaleza endeble.

¿Qué se puede esperar en las elecciones legislativas? ¿Saldrá fortalecido?
– Milei va a quedar fortalecido porque, aunque pierda, va a ganar más cargos que los que tiene, va a aumentar sus bancas, sus diputados y senadores. Aun perdiendo las elecciones, todo es ganancia respecto de lo que tiene. Como tiene muy poco, algo va a ganar. Después hay que ver si gana las elecciones y si las gana por qué margen. Yo creo que en algunos lugares va a ganar aun yendo solitariamente. Para mí va a ganar por menos de lo que se piensa y en algunos lugares quizás no gana. Por ejemplo, en CABA para mí está complicado que gane. No es que está complicado porque va a ganar Macri o el PRO. No, para mí ahí el que puede dar el batacazo es Leandro Santoro. Lo tengo medido y está muy sólido. Y, además, ahí Milei tiene un problema: hay un grupo de jóvenes liberales, díscolos, que son jóvenes, que se reivindican como liberales auténticos y racionales, que le van a dar batalla. Y algunos clásicos como Roberto Cachanosky, Nazareno Etchepare o Marcelo Peretta. Son todos muy críticos de Milei. Yo creo que le pueden sacar algo y, entonces, eso puede fortalecer a Santoro. La moneda está en el aire, final abierto. Puede ganar y simbólicamente perder o puede ganar y arrasar, obviamente. Ese sería el verdadero triunfo.

¿Cuáles son las características principales de esta suerte “imperio” político que logró erigir Milei?
– Parece un “imperio” porque tiene la fachada de “imperio”, es como que domina la situación, la escena, como metáfora. Es como el sol, alrededor de él giran todos los planetas, en la galaxia, Milei es el centro y todos son periferia. Todo eso creo que está bien, le cabe. Es lo nuevo, lo disruptivo, todos le van al pie a Milei, como le tienen miedo. Entonces, es un hábil dominador de la situación. Quizás, como alguno dijo, parecía que era muy buen economista y era mal político; yo creo que está demostrando que es muy buen político y se supone que es buen economista, pero hay que ver los resultados.

 

¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades?
– La primera ventaja que tiene es que domina la situación. La segunda ventaja que logró (bajar) la inseguridad, que en realidad es un logro de Patricio Bullrich. Se terminaron los piquetes; en Rosario, los narcos están hackeados… Y después, a nivel económico, parece que controló la macro, bajó las variables estructurales, se bajó el déficit, hizo lo que nadie se animaba a hacer, bajó el “riesgo país”, el dólar está controlado, la inflación se deshace… Todo eso está muy bien, pero si uno mira los huecos de la estructura, ve columnas que no están sólidas. Por ejemplo, lo del dólar, ¿está bien o está atrasado? Milei dice que no, pero si en un momento se dispara, a mí no me sorprendería. No digo que vaya a ocurrir, pero no sé. Es como que no tiene el suficiente tiempo como para decir que esa estructura está consolidada. Además, sigue estando en modo de promesa. (…) Hay concreciones estructurales que no se ven. El día que se vean, bueno, va a ser otra cosa.

Aun así, González subraya que por el escaso tiempo trascurrido no se pueden sacar conclusiones definitivas: “Si hace un año que está así, que es estructural, coyuntural y con continuidad, está bien. Es un imperio en serio. Pero hoy continuidad no hay porque la serie histórica todavía es muy corta. El cimiento podría estar, pero los frutos todavía no llegaron. Se supone que van a llegar en algún momento, pero hoy no están. Lo mismo que el cepo que siguen diciendo que en cualquier momento lo abren”.

Y ahí cita las idas y vueltas que ha tenido el Gobierno al respecto y la frase de Milei de que é el “libertario” pero no “libertarado”. “Ya pasó un año y no lo abrió. Eso es sólo una promesa. La dolarización no se hizo, tampoco”. “Milei prometió muchas cosas que las hizo, como el ajuste y la motosierra, echar a algunos empleados ‘ñoquis’ o en exceso. No le tembló el pulso y las cumplió. Pero hay muchas cosas que dijo que iba a hacer que todavía no las hizo”.

Acerca de las debilidades que presenta el Gobierno, González plantea que parte son las recién mencionadas y también otras variables “que no están controladas”. Y agrega: “sabemos que Milei tiene una personalidad que -depende como lo miremos- es una fortaleza o es una debilidad, que además depende de los resultados. Él dijo que la diferencia entre la locura y el éxito son los resultados, bueno, hoy es un exitoso. Pero puede dejar de serlo. Esa propensión a maximizar a los enemigos en cantidad y en magnitud, yo creo que no es buena consejera. El temor generalizado, es como la paranoia; es una antena que necesitamos tener, pero cuando la tenemos en exceso….. Es decir, hay que tener hipótesis de que hay malos porque hay malos, pero cuando ves malos por todos lados, no es un buen signo”.

El analista sostiene que esa desconfianza permanente “es un problema de la personalidad de Milei, así como en otras situaciones. Puede ser una virtud porque no anda con vueltas. Marisa Mondino no hizo lo que tenía que hacer que se vaya. Nicolás Posse, que era su amigo desde hacía ocho años, no cumplió e hizo que se vaya. Es un valor, no le tiembla el pulso. Pero si se pasa una revolución ya no es un valor. Si te peleas con todos, es una debilidad”.

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