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La otra semana, por Darío Lopérfido: el vergonzoso voto argentino a favor de Putin y la falsa alianza con EEUU
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La otra semana, por Darío Lopérfido: el vergonzoso voto argentino a favor de Putin y la falsa alianza con EEUU

Esta semana, la representación diplomática de la Argentina en las Naciones Unidas se abstuvo en una votación en la que Ucrania pedía que Rusia abandone su territorio, ocupado desde hace tres años.

La decisión marcó un drástico cambio de rumbo por parte del Gobierno de Javier Milei, que hasta ahora se mostraba como un fuerte aliado de Volodímir Zelenski, y se explica por la dura postura de Donald Trump contra Ucrania mientras negocia el fin de la guerra con Vladimir Putin.

Sin embargo, para Darío Lopérfido la excusa del alineamiento incondicional con EEUU es “un argumento falso”. En su habitual espacio de los miércoles en Newsweek Argentina, el intelectual argentino sostiene que Argentina y EEUU no tienen una alianza real que justifique el apoyo a una autocracia invasora, o al menos sus resultados son nulos para el país. Afirmó que no se puede sostener “una alineamiento tonto” y que nunca es recomendable estar “del lado del mal”.

“EL LADO DE LOS HDP…”

El análisis de Darío Lopérfido, desde España

Para el exsecretario de Cultura argentino y actual coordinador de la Cátedra Vargas Llosa, “la abstención de la Argentina en las Naciones Unidas en la votación en la que se pedía que Rusia abandone la invasión a Ucrania es una vergüenza”.

En ese sentido, explicó: “En el mundo diplomático se llama ‘real politik’ a cuando un país hace algo -como en este caso Argentina- porque hay un país aliado que le da cosas. Argentina no tiene en este momento una alianza con EEUU tan fuerte como para justificar el vergonzoso cambio de actitud respecto a Ucrania”. Y agregó: “Hay que recordar que Zelenski estuvo en la asunción de Milei; las miles de declaraciones de gente del Gobierno apoyando a Ucrania; y la permanente condena a la invasión rusa”.

“No hay que olvidarlo: aquí no hay una guerra. Hay un país invasor, que es Rusia; y un país invadido y sojuzgado, que es Ucrania”, sintetizó.

Pero Lopérfido ya había anticipado que algo así podía suceder: “La semana pasada yo escribí que no fuera a resultar que hubiera un cambio de opinión, porque ya empezaban a aparecer algunos mileístas hablando mal de Zelenski luego de unas declaraciones de Donald Trump”.

“Este voto de Argentina absteniéndose ante el pedido de Ucrania no le da ninguna ventaja al país. Se trata solo de un seguidismo tonto a los EEUU, que ni siquiera consideró excluir a la Argentina de los aranceles al acero y ni siquiera está hablando de un tratado de libre comercio”, señaló el intelectual argentino.

E ironizó: “Hasta ahora pareciera que Trump le tiene cierto afecto a Milei. Y lo mismo Elon Musk, que es un personaje que todo el tiempo está presente en su agenda y al que Milei casi ve más que a su novia, Yuyito González. Pero eso no redunda en ningún beneficio. Ni se sacan los aranceles al acero, ni hay tratado de libre comercio y ni siquiera parece haber avances con el FMI, con el que tienen mil reuniones como tienen todos los países menesterosos que van al FMI. El FMI es la liga de países menesterosos y no ocurrió que Trump llamó por teléfono y dijo ‘denle dinero a la Argentina’ y el FMI le obedeció: Argentina está pidiendo dinero y está haciendo todos los trámites como cualquier país”.

Por lo tanto, consideró: “Milei no obtiene ninguna ventaja de EEUU que justifique este seguidismo y abandonar simbólicamente a Ucrania, cuando la visita de Zelenski había sido el gran hecho de su asunción. Estábamos todos orgullosos de que Argentina apoyara a Ucrania, al lado civilizado”.

Para ilustrar mejor su idea, Lopérfido trajo a colación un recuerdo de los años ’40. “A quienes justifican este salto a la nada, les quisiera recordar una anécdota que cuenta Adolfo Bioy Casares: estaban por firmar una solicitada junto a Borges, a favor de los Aliados en contra de los nazis y hubo un escritor (Ezequiel Martínez Estrada) que empezó a decir ‘bueno, habría que ver si los nazis no representan lo nuevo’. Otro intelectual que estaba ahí, Ulises Petit de Murat, le dijo ‘la explicación es muy simple, de un lado está la gente decente y del otro, los hijos de puta’. Y, finalmente, Martínez Estrada firmó”.

Sobre este punto, no hay muchos matices, según su visión: “El mundo sigue siendo más o menos así: de un lado están ‘los decentes’ y del otro, ‘los hijos de puta’. De qué lado está Rusia es muy claro. Vladimir Putin es el mal, es un autócrata que somete a su pueblo, que mata a los opositores como pasó con Navalny, que financia y ayuda a Irán contra Israel. Es el mal, y cualquier cosa que represente estar del lado del mal es mala para Argentina”.

“Si los partidarios del Gobierno lo quieren justificar diciendo que es por la alianza con EEUU, están mintiendo. Hasta ahora lo único que hay es un vínculo afectivo; como en una familia, ven a Milei como una especie de tío que te cae bien porque es medio gracioso, baila y regala motosierras. Pero no hay ninguna política efectiva que explique que Argentina esté hoy en la misma posición que estaba con Alberto Fernández, es decir, del lado de Moscú, del lado de Putin”, enfatizó.

Finalmente, Lopérfido aseveró: “Una decisión así solo se justificaría si hubiera una razón de peso, como pueden ser la eliminación de los aranceles, la firma de un tratado de libre comercio o el acceso rápido al dinero del FMI. Mientras eso no ocurra, Argentina no puede considerarse un aliado de peso para EEUU que, además, tiene un presidente al que lo único que le interesa es la cuestión interna en su país. Y no da la sensación de que le importen el mundo, Venezuela, Cuba ni nada de eso”.

Y concluyó: “El Gobierno debería rever todo esto. Nunca es bueno quedar del lado del mal”.

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